Ópticas para niños

Ópticas para niños

Adaptaciones de tecnologías ópticas en niños

La salud visual de los niños implica una problemática compleja. Está vinculada a aspectos estrictamente médicos y, al mismo tiempo, a intrincados aspectos psicológicos y del ambiente socio-cultural. Contemplar la integridad del problema tendrá repercusiones satisfactorias en la salud del niño en el corto, mediano y largo plazo.

La elección y aplicación de tecnologías para el tratamiento de una afección visual particular, como así también, para la prevención de patologías debe consistir en un proceso de búsqueda de alternativas en las cuales se involucre dinámicamente al niño, a sus padres (y en la medida de lo posible al entorno cercano al niño), al médico oftalmólogo y al técnico óptico.

La problemática

La salud visual en los niños representa un tema de vital importancia por distintos motivos. Es en los primeros años de vida cuando se comienzan a detectar algunas enfermedades/defectos visuales que podrán acompañar al niño por el resto de su vida.

Al mismo tiempo, la prevención en el niño representa la posibilidad de alcanzar en el largo plazo una buena salud visual. De hecho, alrededor del 80% de la exposición a la radiación UV de toda la vida de una persona tiene lugar antes de los 18 años. En este punto es importante destacar que los padres suelen tomar precauciones para proteger del sol la piel de sus hijos, pero raras veces son concientes de la necesidad de proteger sus ojos de los rayos UV.

También es cierto que en la psiquis del niño, los ojos ocupan un lugar muy especial. Sigmund Freud, en su artículo Lo Ominoso (1919) afirma “La experiencia psicoanalítica nos dice que dañarse los ojos o perderlos es una angustia que espeluzna a los niños”. Una afección ocular puede implicar para el niño una fantasía de no ser ante los ojos de sus padres “el niño perfecto” que ellos esperan (lo que Freud llama complejo de castración).

La importancia que imprimen los niños a los ojos se refleja también en los primeros años de escolaridad, cuando los compañeros de un niño con anteojos pueden discriminarlo mediante la burla o la elección de apodos poco deseables.
Por otro lado, a cierta edad –por cierto cada vez más temprana-, los niños comienzan a ser concientes de la “imagen” social y las modas. Así, influenciados por la imagen de ciertos personajes de TV o del cine, hoy existen niños que desean utilizar anteojos aunque no los necesiten.

Alternativas de tratamiento y prevención

Ya que los niños presentan características fisonómicas diferentes a las de los adultos, la elección de monturas, cristales y otras ayudas ópticas deberá realizarse utilizando el instrumental, las técnicas y los productos adecuados a su tamaño y morfología. Existen cuestiones cruciales como la correcta distancia naso-pupilar para cada uno de los ojos para lograr un correcto centrado óptico a la hora de adaptar un anteojo. También se debe ajustar el largo de patillas, plaquetas y puente para evitar que el niño mire a través de áreas del cristal con aberraciones cromáticas. De esta manera se logrará un mejor resultado de la ayuda visual y se evitará producir efectos indesea-bles.

Considerando que los niños pasan gran parte del tiempo jugando y se encuentran en una etapa de reconocimiento de su propio cuerpo, se debe contemplar el riesgo de caídas y golpes. Por este motivo se han diseñado especialmente armazones livianos y resistentes, con patillas cable o plástico flexible que previenen la caída del anteojo. Con el mismo objetivo resulta conveniente el uso de cristales de última generación de policarbonato, ultra-livianos e irrompibles.

Es importante que el problema visual no restrinja (o sólo restrinja mínimamente) las posibilidades del niño de realizar las actividades que desarrollan sus amigos o compañeros que no necesitan ayudas visuales. Así, actualmente existe la posibilidad de adaptar antipa-rras para natación con corrección y anteojos-bincha especialmente diseñados para hacer deportes.

En cuanto al cuidado visual, existen cristales polarizados y/o fotosensibles que bloquean la radiación UV y reducen el deslumbramiento, protegiendo los daños causados por la radiación solar en la córnea, el cristalino y la retina. Estas protecciones son fundamentales para los niños que hoy presentan problemas visuales, pero no deberían limitarse a ellos si se desea lograr que niños con una buena salud visual la puedan mantener en el futuro.

Por otro lado, al contemplar las problemáticas psicológicas, sociales y culturales se deben tener en cuenta algunos otros factores como la necesidad de satisfacer deseos del niño y de sus padres vinculados a la estética. Así, entra en juego la disponibilidad de diseños de ayudas ópticas acordes con la moda que no dejen de lado los aspectos de calidad óptica.

Fundamentalmente por los motivos anteriores, el niño y sus padres deben involucrarse directamente en la elección de las ayudas ópticas. Sin embargo, para no limitarlos a la elección por aspectos exclusivamente estéticos, los profesionales de la salud se deben encargar de facilitar información y saldar dudas e inquietudes.

Por último se debe destacar especialmente la necesidad de realizar un seguimiento de la adaptación de la ayuda visual del niño, tanto por parte del médico oftalmólogo, como del técnico-óptico, con la necesaria colaboración de los padres, contemplando siempre las distintas variables aquí mencionadas. Es decir, cuando se evalúe la evolución del niño en relación a su ayuda óptica se deberá contemplar la calidad visual que el niño está logrando en sus distintas actividades diarias, otros factores de importancia como la salud epidérmica en los puntos de apoyo si se trata de un anteojo y, al mismo tiempo, mediante una metodología apropiada, se deberá evaluar su evolución psico-social, pudiendo recurrir a la ayuda de un profesional especializado. Esto puede tomar especial relevancia en casos de patologías visuales complejas como son los casos de baja visión.

Conclusiones

El desarrollo tecnológico pone a nuestra disposición un sinnúmero de interesantes alternativas a la hora de elegir la mejor ayuda para mejorar la visión de un niño. La diversidad de posibilidades hace necesario el trabajo de profesionales de la salud especialmente formados y entrenados para la adaptación del producto más apropiado.

La complejidad que implica el tema por la importancia que posee este momento en la vida del niño hace necesario involucrar en el proceso de elección y adaptación al futuro usuario, sus padres y, en algunos casos, a otros miembros del entorno más cercano.

La paciencia y el trabajo coordinado en forma dinámica por parte del médico oftalmólogo y el óptico especializado serán las claves para que el paciente sienta seguridad y confianza, logrando así los mejores resultados.

Bibliografía
  • Freud, S.. 1919. “Lo Ominoso”. Obras Completas. Editorial Amorrotu. Tomo XVII.
  • Karen Rothman, MD; Marie France Demierre, MD, FRCPC. El ABC de la protección solar para los niños. www.intramed.net
  • Su Visión Saludable: Información para padres. Transitions Optical, Inc.. https://es-us.transitions.com/healthysight/parents
  • Miraflex. Catálogos. Colombia. 2007.