Baja visión en niños

Baja visión en niños

La baja visión incluye a un grupo de afecciones visuales que determinan una importante limitación de la agudeza y/o el campo visual. Cada año se destinan más recursos a nivel mundial para mejorar la calidad de vida de los pacientes que padecen baja visión y, a su vez, las investigaciones más recientes alcanzan altos grados de complejidad, incluyendo intentos por regenerar células de la retina afectadas en casos de degeneración de conos o de bastones.

Existe un importante grupo de afecciones causantes de baja visión que pueden afectar a los niños. Como gran parte de estas enfermedades son hereditarias, niños que presentan visión normal durante sus primeros años de vida, pueden ser portadores de información que indique al oftalmólogo un alto riesgo de desarrollar una afección que resulte en baja visión. En este grupo de pacientes, el trabajo de los profesionales de la salud apunta fundamentalmente a retardar el desarrollo de la afección visual.

Como un resumen y una introducción a las principales causas de baja visión en la infancia, se presenta la tabla 1. Se puede observar que las principales alteraciones que generan baja visión en la infancia están asociadas a problemas de deslumbramiento, fotofobia y/o pérdida de sensibilidad al contraste. Además, algunas de estas alteraciones afectan primordialmente la agudeza visual y otras afectan en mayor medida el campo visual.

En la actualidad existen diversas opciones para colaborar con el bienestar y el confort visual de estos niños. En este artículo se desarrollan algunas de las principales herramientas de la óptica oftálmica para ayudar a niños con baja visión y para retardar el daño a los tejidos en niños con predisposición genética.

Tabla 1

Síntomas visuales de las principales patologías que provocan baja visión en niños.
SINTOMAS / PATOLOGIAFotofobia / DeslumbramientoPérdidad de visión nocturnaReducción de campo visualDisminución de agudeza visual
AlbinismoXX
AcromatopsiaXX
Cataratas congénitaXSegún localizaciónSegún localización
Enfermedad de StargardtXX
Glaucoma congénitoXXXEn estadíos avanzados.
Retinopatía del prematuroXX
Retinopatía del prematuroXXXX

En pacientes que se conoce su predisposición genética a ciertas enfermedades que afectan el tejido de la retina como: enfermedad de Stargardt, retinosis pigmentaria y las distrofias y degeneraciones de conos y/o bastones, es fundamental buscar proteger la retina desde el momento que se conozca dicha predisposición. La protección de la retina se realiza mediante filtros oftálmicos específicos, que pueden retardar el daño foto- oxidativo producido por la incidencia de luz y oxígeno en la retina y la consiguiente generación de radicales libres.

La radiación que más potencial de daño posee sobre la retina es aquella de longitud de onda corta, la de mayor energía en el espectro de interés de la óptica- oftálmica: luz ultravioleta, violeta y azul (fundamentalmente longitudes de onda menores a los 450 nm). Además de ser la radiación con mayor potencial de daño, es una radiación que es poco percibida por el sistema visual humano debido a la baja proporción de fotorreceptores sensibles a estas longitudes de onda (proporción de fotorreceptores de onda media, larga y corta 40:20:1), que además se encuentran en áreas de la retina más periféricas.

El ojo tiene ciertos mecanismos de protección para reducir la incidencia de estas radiaciones de onda corta, entre ellas la filtración que ejercen la córnea y el cristalino.

Como puede observarse en las figuras 1 y 2, la trasmisión de luz de estos tejidos es menor para longitudes de onda corta que para longitudes de onda larga. De esta manera, córnea y cristalino limitan la incidencia de luz ultravioleta y, aunque en menor medida, la incidencia de luz violeta/azul. Sin embargo, la protección natural es mucho menor en los niños que en los adultos, debido a que en la infancia estos tejidos son más transparentes.

Existen distintas ediciones, que cuentan con distintas cantidades de láminas: 38 láminas, 24 láminas y 17 láminas.

Filtros oftálmicos

Los filtros oftálmicos consisten en tratamientos que se realizan a una lente para lograr filtrar luz de ciertas longitudes de onda indeseadas a través de la absorción (y en menor medida la reflexión) al tiempo que se mantiene la más alta transmisión de las radiaciones deseadas.

Habitualmente, los filtros son utilizados en óptica oftálmica con una función preventiva pues protegen los distintos tejidos del ojo del efecto nocivo que pueden tener sobre ellos radiaciones de onda corta, fundamentalmente luz ultravioleta, violeta y azul.

Más allá del uso principal como protección visual, numerosos autores, han encontrado que los filtros pueden contribuir a mejorar la discriminación de colores en pacientes con problemas en la visión de colores. El mecanismo de acción de los filtros en estos casos no se encuentra claramente dilucidado, pero probablemente se deba a variaciones en el contraste entre diferentes colores que se produce al colocar un filtro delante de ellos.

Figura 1. Transmisión espectral de la córnea según la edad. Fuente: Artigas et al, 1995.
Figura 2. Transmisión espectral del cristalino según la edad. Fuente: Artigas et al, 1995.

Otro mecanismo natural de protección de la retina consiste en la presencia de pigmentos como la melanina y los carotenoides en el Epitelio Pigmentario de la Retina. La mayoría de las patologías que presentan los niños con baja visión están relacionadas con alteraciones en estos pigmentos naturales. Por este motivo, la retina queda más expuesta al daño que genera la luz de onda corta y el paciente sufre molestias por deslumbramiento.

Es aconsejable el uso de filtros, que no sólo brindan protección, sino que también mejoran la capacidad visual afectada por el deslumbramiento, permitiendo aumentar la sensibilidad al contraste.

Los filtros que se emplean para estos casos se denominan filtros de control espectral y existen en distintas tonalidades según la necesidad de cada paciente. Actualmente se presentan opciones de filtros de control espectral polarizados, filtros de control espectral fotocromáticos y filtros de control espectral polarizados y fotocromáticos. En todos los casos deben garantizar la absorción diferencial de longitudes de onda corta, determinada exclusivamente mediante un análisis espectrofotométrico que fundamentalmente permita detectar y evitar la existencia de picos de trasmisión de luz de onda corta encubiertos.

Generalmente, se utilizan filtros diferentes para condiciones de baja intensidad lumionsa y para condiciones de alta intensidad luminosa. A los filtros para condiciones de mayor luminosidad es conveniente armarlos sobre una montura que presente protección en los laterales, de esta forma se logra eliminar la incidencia de radiación molesta/dañina periférica y se obtiene mayor confort visual. En la tabla 2 se presentan los principales filtros utilizados en niños con baja visión, con la nomenclatura del Laboratorio Óptico Foucault. En la figura 3 se puede apreciar el perfil espectrofotométrico de cada uno de estos filtros.

PATOLOGIASFiltros Foucault para solFiltros Foucault para interiores/
AlbinismoFRA 10FRA 20
AcromatopsiaSegún alteración.Según alteración.
Cataratas congénitaFA 500FA 450
Enfermedad de StargardtFA 500FA 450
Glaucoma congénitoDW EXTDW INT / FV 05
Retinopatía del prematuroFRA 10 / DW EXTFRA 20 / FV 05
Retinosis pigmentariaFRA 10 / FA 500 / FA 570FRA 20
Figura 3. Perfil espectrofotométrico de distintos filtros para niños con baja visión del Laboratorio Optico Foucault.
Otros aportes desde la óptica oftálmica

Cuando el paciente con baja visión presenta una ametropía, es primordial lograr la mejor corrección posible. Partiendo de la adecuada receta oftalmológica, el óptico debe ser capaz de adaptar la graduación dióptrica correspondiente en cristales oftálmicos de alta calidad convenientemente centrados o en lentes de contacto de alta biocompatibilidad y precisión óptica. La correcta adaptación de la lente aérea o de contacto de diseño apropiado permite reducir las aberraciones y así lograr la mejor imagen retiniana posible, brindando la primera ayuda para un paciente con limitación visual severa.

Cuando la agudeza visual del paciente es muy baja -con la corrección de ametropía correspondiente-, para la visión de detalles en actividades puntuales se recurre a la ampliación de la imagen retiniana. Para alcanzar este objetivo existen diferentes recursos; es posible modificar el tamaño del objeto (por ejemplo que la maestra ofrezca libros con letras grandes o fotocopias amplificadas), acercar el objeto al ojo o utilizar algún elemento óptico o electrónico. De cualquiera de estas formas estamos magnificando la imagen retiniana del objeto que el paciente pretende percibir.

Los magnificadores para visión de lejos, son aquellos conocidos como telescopios. Estos instrumentos proporcionan magnificación angular de la imagen. Para esto constan de dos partes fundamentales: una es el objetivo, encargado de formar la imagen de un objeto lejano, y la otra parte es el ocular, encargado de producir una imagen visible para el observador.

Los telescopios son la principal ayuda magnificadora para visión lejana que se utiliza en aquellos pacientes que presentan albinismo, cataratas, retinopatía del prematuro y enfermedad de Stargardt, ya que en estas patologías se produce disminución de la agudeza visual.

Los telescopios pueden ser tanto de mano como montados, según el uso que se les pretenda dar. Los niños se suelen adaptar al uso de telescopios más rápidamente que los adultos y les son de gran ayuda para localizar y lograr leer el pizarrón en la escuela. La adaptación a temprana edad podrá permitir que el paciente cuando crezca use esta herramienta para estudios universitarios, o en su vida diaria en la calle, para identificar un colectivo o el nombre de una calle.

Las ayudas para visión cercana son diversas. Una opción que se presenta son las lupas. Las más tradicionales consisten en lentes convexas que el paciente puede utilizar a distintas distancias de su ojo, buscando el foco más adecuado. Los desarrollos más recientes en este sentido, permiten la utilización de lupas de apoyo de alta magnificación y calidad óptica, con reducción de aberraciones cromáticas y de esfericidad.

También existen lupas montadas en anteojos, sistemas microscópicos y sistemas telescópicos enfocados para visión cercana. Estas opciones son muy útiles porque brindan la posibilidad de que el paciente tenga las manos libres para desarrollar sus actividades, incluyendo manualidades y juegos que frecuentemente realizan los chicos.

Cuando se requieren magnificaciones para visión cercana del orden de los 7x- 15x de aumento, existen lupas electrónicas portátiles, que permiten un mayor campo visual y menores distorsiones de imagen que las lupas ópticas. Además, éstas permiten modificar los contrastes y controlar el aumento mediante un zoom para adecuar la lupa al potencial visual del niño y al tamaño del objeto que quiere ver.

Otro aporte de la electrónica a la baja visión, son los magnificadores electrónicos de escritorio, que permiten magnificaciones sorprendentes del orden de los 60x, control de contrastes y permiten abarcar una mayor porción de texto que las lupas ópticas y electrónicas portátiles, permitiendo mayor facilidad de lectura.

Recientemente se han logrado importantes avances en magnificadores electrónicos portátiles y de escritorio no sólo para visión cercana, sino también para visión lejana o, incluso para visión cercana y lejana.

Es importante destacar también el papel que juega actualmente el software disponible para utilizar en computadoras portátiles y de escritorio. Este tipo de programas da al paciente una gran versatilidad, permitiéndole ampliar el tamaño de los elementos de la pantalla, modificar los contrastes e incluso que el mismo programa lea la letra de un texto en voz alta.

Conclusión

La disponibilidad de ayudas para pacientes con baja visión ofrece muy interesantes oportunidades para la adaptación en niños. Resulta fundamental el uso de filtros de control espectral como medio de protección de la retina y, al mismo tiempo, para lograr mejor capacidad de contrastes y confort visual por la reducción del deslumbramiento. La calidad de estos filtros, determinada con análisis espectrofotométricos, es primordial para contribuir a la salud visual de niños con baja visión.

El avance que se ha realizado en los últimos años en elementos magnificadores es sorprendente, gracias a la mejora de la calidad de los sistemas ópticos y a la implementación de ayudas electrónicas. La investigación y el desarrollo de estas tecnologías continuarán en los próximos años, facilitando cada vez más el uso y mejorando el potencial de magnificación, campo y manejo de contrastes.

Bibliografía
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